miércoles, 10 de octubre de 2012

MEMORANDUM Y DECLARACIÓN



1. En la Cámara de Senadores del Congreso de la Nación se tratará el próximo miércoles un despacho de mayoría de la Comisión de Educación para la fundación en Entre Ríos de una hipotética Universidad "Fermín Chavez". Una nueva universidad que llevaría el nombre un patrono identificado con una tendencia ideológico-político, contrariando de este modo los principios de la universidad pública y autónoma, abierta a todas y cada una de las perspectivas ideológicas y teóricas, sin las cuales la producción de conocimiento no tiene posibilidades de existir. 
2. Dicha Universidad, distinta de la UADER, tendría que absorberla y a largo plazo sustituirla, de modo que ésta desaparecería como tal. El proyecto de ley representa el acta de defunción de la universidad provincial y desconoce a los ciudadanos de la UADER como sujetos de derecho
3. Todas estas decisiones fueron tomadas de manera furtiva, inconsulta, sin el consentimiento y aun sin el conocimiento de los ciudadanos universitarios de la UADER -estudiantes y profesores y egresados y administrativos, que por principio constituyen una institución autónoma.
Tampoco cuentan ni con el consentimiento ni el conocimiento de los ciudadanos de la Provincia de Entre Ríos que son los propietarios y dueños de la UADER y por tanto los beneficiarios o posibles perjudicados de dichas decisiones inconsultas.
4. En términos generales, el proyecto senatorial de disolución y desaparición de la UADER es un avasallamiento de la soberanía de la Provincia de Entre Ríos que es preexistente al gobierno federal, pues pretende decidir de lo que no es de su patrimonio. Desconoce sobre todo que la Universidad Provincial (UADER) tiene estatuto constitucional por el artículo 269 de la Constitución Provincial. También constituye un agravio a la autonomía de la UADER, cuyo mismo nombre alude precisamente a la autonomía.
5. Todo ello  constituye además  un flagrante atropello de derechos adquiridos por docentes, administrativos, estudiantes y graduados de la UADER.
Los graduados obtendrían un título de una universidad a la que se ha sentenciado a desaparecer; los futuros Jubilados ingresarían a un régimen ampliamente desventajoso en el que no tienen garantizado el 82% móvil; mientras a los estudiantes, docentes, graduados y administrativos de la universidad residual se los condena a un futuro incierto en el que se desconocen todos sus derechos como ciudadanos universitarios.
A su vez, los estudiantes, docentes, administrativos y graduados de la nueva universidad, verían sus vulnerados sus derechos como ciudadanos, sujetos a una nueva intervención ahora del gobierno nacional, esperarán indefinidamente la constitución del cogobierno y la autonomía universitaria.
6. Los ciudadanos universitarios -los estudiantes y los docentes y los trabajadores de la UADER, las organizaciones estudiantiles y gremiales- han repudiado y emprenderán un plan de lucha contra todas estas escandalosas decisiones inconsultas que pretenden decidir ilegítima e ilegalmente sobre el destino de los otros sin siquiera tener en cuenta su propia opinión. Por ahora, están llamando la atención de los afectados (del pueblo de Entre Ríos y de sus representantes políticos) sobre lo que vulnera sus derechos constitucionales. También se proponen sumar a su lucha a colegios profesionales y toda organización afectada de alguna manera por la decisión. Vale recordar lúcidamente que la UADER tiene más de 20 mil estudiantes y más de 3 mil docentes (que son empleados de la administración de la Provincia) y que la inmensa mayoría de los estudiantes son ciudadanos de Entre Ríos lo mismo que sus familiares. Hasta ayer la asechanza que sufría era la postergación de su normalización; hoy su desaparición misma.
7. La UADER se encuentra actualmente atravesando un proceso de normalización producto de la lucha inclaudicable de su comunidad. El gobierno provincial firmo un compromiso público en el sentido de garantizar esta normalización. Otras batallas se han emprendido en el pasado y se han ganado. Esta embestida autoritaria va a ser resistida en las calles y en las aulas, la lucha continuará por la universidad y en defensa del federalismo y del patrimonio tangible e intangible de nuestra provincia.

POR TODO ELLO CONVOCAMOS A NUESTROS COMPAÑEROS DOCENTES A PARTICIPAR ACTIVAMENTE DE LA ASAMBLEA INTERCLAUSTROS EN DEFENSA DE LA UADER E INSTAMOS A LOS CIUDADANOS DE LA UADER Y DE LA PROVINCIA DE ENTRE RÍOS A MOVILIZARNOS Y A EXIGIR EN VOZ ALTA EL RESPETO IRRESTRICTO A NUESTROS DERECHOS.

 
Espacio Docente:
POR UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA AUTÓNOMA Y DEMOCRÁTICA

POR UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA, AUTÓNOMA Y DEMOCRÁTICA



Apostamos a construir un espacio político académico autónomo, inscripto en la tradición reformista y en la historia de las asambleas inter-claustros en defensa de la normalización y autonomía de la UADER.
Las primeras elecciones en nuestra Universidad y la perspectiva concreta de la normalización durante este año, nos plantea un momento fundacional donde la comunidad universitaria tendrá la oportunidad de darse sus propias reglas de juego. Un momento donde todos definiremos si vamos a construir una verdadera Universidad, autónoma y democrática, o simplemente replicaremos estructuras con escasa densidad deliberativa, donde las decisiones que nos atañen a todos sean producto de un pequeño y privilegiado grupo de actores.
Queremos aportar a edificar una institucionalidad participativa, a partir de la democratización de todos los claustros, particularmente el docente, sosteniendo el principio reformista de un cogobierno igualitario. Por ello convocamos a todos quienes se sientan interesados y comprometidos con una universidad pública profundamente democrática y autónoma de intereses sectoriales, partidarios o gubernamentales.
A continuación nos explayamos sobre los principios que nos unen y las propuestas que hemos debatido y comienzan a generarse para nuestra Facultad, entre quienes participaron de las reuniones abiertas y públicas llevadas adelante en dos oportunidades (miércoles 29 de agosto y miércoles 5 de septiembre en la Escuela de Artes). Pensamos que son muchos los temas que restan debatir, evaluar y analizar en profundidad, éste es un primer borrador que pretende recoger esta experiencia deliberativa y democrática de construcción política, para que circulen nuestras ideas y se multipliquen las opiniones de todos.
Creemos que el futuro de la UADER y de nuestra Facultad nos involucra a todos desde distintos lugares, más allá de quienes oportunamente puedan ser propuestos como candidatos a consejeros en las próximas elecciones y a los que elegiremos en una asamblea convocada para ese fin específico. Esperamos que la futura lista represente fielmente esta aspiración y que todos podamos participar activamente en su definición. Para ello entendemos que es necesario comenzar por el debate de ideas y propuestas y no por la proclama de nombres o personalidades.

Sinceramente pensamos que las formas de construcción dicen mucho del contenido de las propuestas políticas y, por ello, elegimos comenzar a constituir este espacio democráticamente, deseosos de que sean cada vez más las voces que tengan oportunidad de expresarse. Queremos proponer un debate amplio, debatir las diferencias políticas sin personalizaciones, incluir a partir de los consensos, trabajar sobre las diferencias sin ignorarlas ni minimizarlas.
1. Inscribimos nuestra propuesta en aquellas tradiciones universitarias que hacen de la autonomía y el cogobierno los pilares fundamentales de la universidad pública.
A la autonomía la entendemos no como un privilegio sino – como lo expresara Risieri Frondizi – como un derecho que crea una obligación: “ponerse al servicio de los intereses permanentes de la Nación y realizar las tareas que justifiquen su mantenimiento.” Porque, como él, entendemos que “si se utiliza su autonomía para satisfacer mezquinas vanidades intelectuales o se pierde tiempo en disputas y conflictos interminables que desangran a la institución y le impiden cumplir con sus misiones específicas, la universidad no merece autonomía. De ahí que no se la defienda tan sólo cuando se lucha contra el reaccionarismo; se la defiende en igual medida en las aulas, laboratorios y bibliotecas, en el esfuerzo cotidiano que permite formar profesionales capaces de solucionar los graves males que padece el país. La autonomía y la responsabilidad están íntimamente unidas pues representan las dos caras de la libertad. La autonomía es la libertad negativa -libre de injerencias extrañas-; la responsabilidad la libertad positiva: libre para realizar una tarea. No tiene sentido reclamar la primera sin la segunda. Una institución no puede pretender libertad para no hacer nada, para dejar de cumplir con su deber.”[i]
2. El derecho de los universitarios a darnos nuestras propias normas sólo puede sostenerse con el ejercicio de la libertad y la democracia universitaria.[ii]
Como lo expresara Gabriel Del Mazo, si la universidad es una República de estudiantes, el cogobierno debería instituirse como un principio ineludible en el que todos los ciudadanos universitarios compartamos el derecho y la responsabilidad de decidir sobre los propósitos y los contenidos de las políticas de formación, investigación y extensión.
El demos universitario está formado por los estudiantes; los estudiantes somos, para Del Mazo, todos aquellos que hacemos vida universitaria: “…alumno, profesor o egresado y que, dentro de la universidad amplia y abierta, rehace una labor productiva y fecunda -no parasitaria y estéril- cualquiera sea el orden de actividad a que se dedique, repito, ya sea docente o creadora, ya se trate de un profesor o un alumno, o ya de un egresado en el trabajo de los laboratorios o de los seminarios.
Es decir: todo aquél que sea un obrero de la universidad y como consecuencia, todo aquél que sea un obrero de la comunidad social”.[iii]
Suscribimos esta tradición pensando que una de las primeras tareas de la próxima Asamblea Universitaria será la de darnos un nuevo Estatuto, en el cual se debería contemplar, entre sus principios: plena ciudadanía para todos, claustro único docente, elección directa del Rector y los Decanos, representación igualitaria, revocatoria de mandato, presupuesto participativo, entre otras reformas que ponderen y posibiliten la plena democracia y la autonomía universitaria.
3. Finalmente, consideramos que tanto la autonomía como el co-gobierno[iv] definen y dan sustento a la responsabilidad social de formarnos en una actitud crítica frente a las ideas y creencias de nuestra época – dice Risieri Fondizi–, así como a una ética de servicio con efectiva vocación popular – agrega Del Mazo. Por ello creemos que a la defensa del carácter público y gratuito de la Universidad se añade la puesta en marcha de políticas activas que garanticen el derecho a la mejor educación, capaz de responder a los sueños de mayor justicia para nuestro país y nuestra región.
Seguidamente, intentamos traducir los principios que nos convocan en una propuesta para nuestra Facultad, en la que recogemos los debates y las ideas entre quienes hemos participado en las distintas reuniones del espacio.
EN NUESTRA FACULTAD:
La autonomía como aquel derecho que crea una obligación
Nuestra Facultad cuenta con una fuerte presencia de carreras de Formación docente y Licenciaturas, además de escuelas de nivel primario y secundario.
Considerando la pluralidad de carreras que en ella se cursan y su dispersión por distintos puntos de la provincia, ocupa un rol fundamental en el sistema educativo entrerriano como Institución encargada de la formación de la mayoría de los docentes de todos los niveles (inicial, primario, especial, secundario, terciario y universitario) en Entre Ríos. Por ello, el carácter autónomo que reivindicamos implica, en ese sentido, asumir nuestra responsabilidad como docentes que formamos a su vez nuevos docentes y, por ello, creemos imprescindible propiciar un serio debate en torno a los saberes que resultan necesarios en la formación de grado de los maestros de nuestro tiempo, al vínculo entre la universidad y los demás niveles educativos, a la relación del graduado con la universidad, en el marco de las características contextuales de nuestra región, sus problemáticas sociales, políticas y económicas, de las cuales no podemos permanecer ajenos como institución educativa.
Por otra parte, la Facultad - con influencia en una región muy vasta que se extiende más allá de los límites de Entre Ríos y Santa Fe - se erige en el seno de una Universidad pública y provincial, cuya breve pero dinámica historia nos permite señalar, entre otros aspectos, el predominio de una población estudiantil proveniente de sectores populares y medios, urbanos y rurales. La UADER ha significado la oportunidad de acceso a la Universidad a innumerables estudiantes cuyos padres trabajadores se ven imposibilitados de costear sus estudios en otros centros urbanos más alejados o en instituciones privadas. Con mayor razón, entonces, nuestra autonomía debe traducirse también en producción de conocimiento crítico que exprese, al mismo tiempo, un indispensable compromiso con la realidad social de la región.
Asimismo, la autonomía sólo es posible si funcionan las instancias colegiadas de deliberación y decisión política en la Facultad; esto es, los Consejos de Carreras y el Consejo Directivo. Nosotros proponemos fortalecer esos ámbitos de cogobierno, contra un modelo de “gestión” o “gerenciamiento” centrado en el poder del Decanato y sus Secretarías, en el que el Consejo es un mero órgano “ejecutor” o una “escribanía” de aquello que definen o diseñan discrecionalmente los funcionarios. Las diferentes líneas de Investigación, las políticas de Extensión y de Formación, en términos generales, la política académica de la Facultad debe ser discutida y decidida en el Consejo Directivo, como máximo órgano público de Cogobierno.
Al mismo tiempo, creemos, es necesario establecer pautas de funcionamiento y coordinación entre los Consejos de Carreras y el Consejo Directivo de modo que el trabajo resulte más fructífero y, a la vez, se eviten muchas situaciones de arbitrariedad que puedan ocurrir en cualquiera de estos dos espacios: las decisiones del Consejo Directivo deben contemplar las informaciones y opiniones que emanen desde los consejos de Carreras; del mismo modo, los diferentes claustros deben también contar con el Consejo Directivo, como máximo órgano de cogobierno, como la instancia última de apelación en los casos de conflictos (por ejemplo, impugnación de concursos interinos, creación de cátedras paralelas, etc.).
Por esa razón, proponemos establecer periódicamente reuniones ampliadas del Consejo Directivo con la participación de representantes de los diferentes Consejos de Carrera e Informes anuales elevados desde cada Carrera hacia el máximo órgano de gobierno de la facultad.
Sostenemos que tramitar nuestras diferencias democráticamente en una institución autónoma y cogobernada presupone: propiciar el debate genuino entre todos los actores involucrados, generando instancias donde puedan expresarse las diferentes voces que, en definitiva, tendrán la responsabilidad de construir consensos sobre las políticas académicas de Investigación, Extensión y Docencia.
Consideramos además que una de las metas de la próxima etapa consistirá en consolidar y democratizar todos los ámbitos de decisión colegiados. Por ello, además de las reuniones periódicas entre los consejos de carrera con el consejo directivo, propiciaremos la elección directa de los coordinadores de carrera y la representación igualitaria de todos los claustros en dichos consejos.
La complejidad inherente a nuestra facultad que forma docentes y licenciados, en el campo de las ciencias sociales, de las artes y las humanidades, tendría que constituirse en plus a nuestro favor, donde el debate imprescindible entre quienes miramos el mundo desde distintas perspectivas, multiplique las posibilidades de producción y formación de nuestros respectivos campos de conocimiento.
Bajo ese marco general, es preciso redefinir la estructura curricular de nuestras carreras. En ese sentido, proponemos constituir Áreas que integren grupos de materias de una misma disciplina o de disciplinas afines. Ello permitirá la conformación de equipos de cátedras en espacios que, de otra manera, continuarían siendo cátedras unipersonales con pocos alumnos. Se conformarán más equipos de cátedras con docentes no sólo dando clases, sino investigando, formándose, efectuando tareas de extensión. Por ello es necesaria la creación de un régimen de cargos y dedicaciones para la totalidad de los docentes, sean ordinarios o interinos (esto significará la desaparición de horas frente a alumnos, además del respeto al principio básico: a igual trabajo igual salario). Evitándose, de esta manera, situaciones tales como un docente con hs. dispersas en diferentes cátedras, sobrecargado de trabajo, sólo y a cargo de cada una de las materias, etc.
Otra de las líneas prioritarias que representará para nosotros un genuino desafío es la formación de centros de investigación que promuevan la producción entre disciplinas a fines entorno a campos de conocimiento en común. La larga tradición en nuestra Facultad en investigación educativa, creemos, descubre en contraste nuestras debilidades en otros campos de investigación. En este sentido pensamos que necesitamos imperiosamente una política activa que promueva otras líneas de investigación y producción de conocimiento, a la vez que el diálogo interdisciplinario sobre objetos comunes. Por ejemplo: Centro de estudios culturales, Centro de estudios estéticos, Centro de estudios sobre salud mental, etc. Creemos que sobre este punto tendremos que convocar a todos los actores en unas jornadas instituciones que definan esos espacios de vacancia y discutan sobre las líneas de investigación y extensión que resulta necesario propiciar activamente, en las que discutamos o tratemos de responder, por ejemplo a preguntas tales como ¿Qué saberes precisamos para el futuro? ¿Cuáles de estos saberes necesitamos para un futuro de felicidad común? ¿Qué maestros, científicos y profesionales imaginamos que ese futuro necesita?
La conformación de nuevas Áreas y Centros de Investigación en torno a espacios de investigación compartidos por diferentes disciplinas (por ejemplo, lenguas clásicas compartidas por Filosofía, Lengua y Literatura, italiano, etc.) propiciará y potenciará además una integración más fluida y el trabajo disciplinar e interdisciplinar entre estudiantes, graduados y docentes de las distintas carreas que forman nuestra facultad. Si a ello se le suma la posibilidad de construir tramos optativos de materias, se brindaría al estudiante la posibilidad de incursionar espacios académicos necesarios para su formación pero que son compartidos o están fuera de su carrera. Si las diferentes carreras ofrecen más tramos compartidos y optativos, la estructura curricular será menos escolarizada, permitirá al alumno construir su propia formación en diálogo con otras disciplinas y enriquecerse con aportes específicos; significará para el docente un trabajo en equipo más fructífero y en mejores condiciones y optimizará la disposición de docentes en la Facultad. Operará, además, como un espacio de integración sistemática de alumnos y graduados interesados en la continuidad de su formación.
Otro aspecto importante que queremos destacar como prioridad es la continuidad de los Concursos Ordinarios. Para ello resulta ineludible que, paralelamente, se propicie la Formación en Investigación y en Posgrado de nuestros docentes. Pensamos que la necesidad de más y mejores concursos requiere la puesta en marcha de políticas activas que procuren la inclusión de aquellos docentes que por diferentes motivos no han tenido la posibilidad de continuar su formación y, en este sentido, consideramos que la creación de Áreas y Centros de investigación posibilitará el trabajo en equipo del que, en última instancia, depende la excelencia académica.
En relación a la carrera de Psicología, que tiene entre sus claustros a la mitad de los docentes y los estudiantes de la Facultad, estimamos necesaria su autonomía administrativa y nos comprometemos en apoyar la creación de una Facultad en el caso de que la comunidad de docentes, graduados y estudiantes de la Carrera así lo demanden. En ese orden, la potencial creación de la Facultad de Psicología requerirá de un trabajo específico de promoción de la Investigación y Extensión en el campo de la salud mental, sin el cual las posibilidades de su autonomía se reducen drásticamente.
Hemos insistido en el carácter expresivo que el término autonomía tiene respecto de nuestras definiciones programáticas. Además de la feliz coincidencia de estar presente en el nombre de nuestra casa de estudio, ha sido una categoría central en nuestro espacio discursivo como actores políticos de la Universidad. Muchos de los sentidos que le atribuimos en este documento han sido producidos o actualizados en contextos específicos: cuando la continuidad de la UADER se puso en entredicho por la acción de funcionarios estatales o de delegados normalizadores que actuaban como interventores.
Asimismo, hablar de autonomía nos permite reponer los principios reformistas que pasaron a estructurar la universidad pública argentina a partir de la recuperación de la democracia en 1983. Sin embargo, exageraríamos sus bondades si dejáramos reposar sólo en la autonomía la capacidad de resolver muchos de nuestros actuales problemas. En ese sentido, apostamos, por un lado, a cambiar una cultura universitaria que mantiene a los docentes absorbidos en sus cátedras, ampliando sus competencias a la de ciudadanos capaces de mantener su civismo en relación con el conocimiento. Por otro lado, propugnamos dentro de la comunidad universitaria los consensos necesarios para impulsar las producciones científicas, que requieren tanto de soportes materiales como de la colaboración entre los académicos. Será preciso, para cumplir con estos propósitos, criticar duramente las lógicas binarias, excluyentes y facciosas de amigo-enemigo, que formaron y forman parte de nuestro conflictivo proceso de constitución como universidad.

Adherimos:
Anghinolfi , Natalia (Educación Especial)
Almeida, María Eugenia (Educación Primaria)
Alonso, Fabiana (Historia)
Anunziato, Alberto Daniel (Traductorado de Italiano)
Arbuet, Camila (Filosofía)
Artucio, Gustavo (Italiano)
Bisa, Ramiro (Semiótica, Ciclo Básico Introductorio)
Cabrol, Gloria (Lengua y Literatura)
De Zan, María Eugenia: (Semiótica, Tronco Común- Paraná y C. del Uruguay)
Del Prado, Leonel (Teoría Social y del Estado, Concordia)
Dumé,  Diego (Licenciatura en Ciencias Sociales)
Fraiman, Juan (Epistemología, Tronco Común; Ciencias Sociales)
Galliusi, Teresita (Ciencias Sociales)
Geniz, Mariana (Ciencias Sociales)
Gibbons, Silvina (Teoría Social y del Estado, Trayecto Común)
Godoy, Daniela María (Ciencias Sociales)
Gómez, Julián (Epistemología, TS y del Estado, Ciencias Sociales)
González Lowy, Ignacio (Profesorado en Lengua y Literatura)
Lambruschini, Gustavo (Filosofía, Ciencias Sociales)
Lucher, Mariana (Profesorado de Teatro, Sede Gualeguaychú)          
Marinoni, Betiana (Filosofía)
Matharan, Gabriel (Historia)
Miranda, Javier (Cátedra Sociología de la Educación, Tray. pedagógico)
Musich, Walter (Artes Visuales)
Naput, Laura (Historia)
Ortiz, Ana (Antropología, Ciencias Sociales, Sede Paraná)
Pedelhez, Javier, ( Prof.de Antropología Cultural, Lic. en Artes Visuales)
Piemonti, María Gabriela (Italiano)
Ré, Fernando, (Teoría Social y del Estado, Trayecto Común)
Raffin, Enrique (Semiótica, Ciclo Básico Introductorio)
Reviriego, María Estela (Lengua y Literatura)
Rigotti, Sebastián (Epistemología, Tronco Común, Sede Paraná)
Rivas, Hugo Luis (Ciencias Sociales)
Román, Sebastián (Semiótica, Tronco Común, Sede Paraná)
Spada, María Fernanda (Semiótica, C.B. Introductorio, Sede Uruguay)
Strada, Vilma (Educación Especial)
Velázquez, Darío (Historia)


[i] Risieri Frondisi: “La Universidad en un mundo de tensiones”, EUDEBA, Buenos Aires, 1971. 
[ii] “Un orden que se apoye en la simple obediencia carece en ella totalmente de sentido. La labor de investigación científica, de creación científica, de creación humanística, de enseñanza de cualquiera de las disciplinas, no se basa ni en la obediencia ni en el orden externo. La discrepancia, la duda, la insatisfacción, el espíritu crítico, dan nuevo vigor a la labor científica. La creación artística y humanística suponen la ruptura de lo aceptado, de las formas admitidas, del orden establecido. A su vez, la enseñanza no se puede basar en la obediencia sino en el respeto interior, profundo. La autoridad por sí misma no tiene valor pedagógico”. Risieri Frondisi, óp. Cit. 
[iii] Esta expresión de Del Mazo aparece por primera vez en documento titulado “Gratuidad de la Enseñanza Superior” presentado Del Mazo y Ardigó – delegados de la Federación Universitaria de Buenos Aires al primer congreso de estudiantes en julio de 1918. 
[iv] Dicen: “...una vez integrada la universidad por todos sus elementos y garantizada la participación de éstos en su gobierno, la ley puede abandonarle la orientación de la enseñanza y la dirección de la labor científica nacional. (...) Es de la esencia de una república democrática que, cuando su gobierno esté organizado de acuerdo al sistema representativo, participen todos sus ciudadanos en la elección de las autoridades. Considera la comisión que la ley debe sancionar este principio (...) Pero piensa que si la ley ha de mantener la amplitud del concepto que permita, dentro de su vigencia, los ensayos sucesivos que pudieran ser necesarios por el fracaso en la aplicación de alguno de ellos, o las modificaciones graduales que fueran sugeridas por el desarrollo de la vida universitaria, no debe prescribir modos especiales de elección ni determinada proporcionalidad de sus integrantes” Primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios (Córdoba, julio de 1918), “La Universidad y sus tres estados- Discusión (Versión Taquigráfica); en : del Mazo, Gabriel (comp.), “La Reforma Universitaria”, Tomo I, Centro de Estudiantes de Ingeniería , La Plata, 1941, pp. 69 a 74.