Somos docentes que
estamos construyendo un espacio político académico autónomo, inscripto en la
tradición y en la historia de las asambleas inter-claustros en defensa de la
normalización y autonomía de la UADER. Quienes aquí nos encontramos hemos
participado desde diferentes lugares del largo proceso de lucha que ha
resultado en la perspectiva concreta de la normalización de la Universidad
durante este año.
Ello nos plantea un
momento fundacional donde la comunidad universitaria se de sus propias reglas
de juego. Un momento donde todos nosotros definiremos si vamos a construir una
verdadera universidad, autónoma y democrática, o si simplemente replicaremos
estructuras con escasa densidad deliberativa, donde las decisiones que nos
atañen a todos sean producto de un pequeño y privilegiado grupo de actores.
Pretendemos convocar a
todos quienes se sientan interesados y comprometidos con una universidad pública
profundamente democrática y autónoma de intereses sectoriales, partidarios o
gubernamentales. Queremos aportar a edificar una institucionalidad
participativa, a partir de la democratización de todos los claustros,
particularmente el docente, sosteniendo el principio reformista de un
cogobierno igualitario.
Nos pensamos como un
espacio abierto y pluralista, que procura derrumbar las murallas de los
claustros y las sectorizaciones para habilitar la palabra de todos quienes
tenemos algo que decir y hacer en la Universidad hoy, que pretende sumar -ojalá- cada
vez más a quienes históricamente han trabajado de manera cotidiana por crear nuevos
modos de construcción de las políticas académicas, posibilitando la polémica y
el debate, contribuyendo así a crear nuevas institucionalidades que alojen
prácticas que tiendan al cambio.
Queremos reconocernos y
asumirnos como actores políticos en la facultad a partir de diagnósticos
comunes sobre nuestra institución y sobre la universidad y en base a propuestas
políticas y académicas convocar a nuestros compañeros.
Entre ellas, la defensa
del carácter público y gratuito de la Universidad, la profundización de la
democratización y la representatividad en la toma de decisiones, la
introducción de nuevos modelos de
protagonismo que mejoren la participación, reformulando la representación
tradicional a través de otros modelos de democracia directa y democracia
deliberativa.
Una de las primeras
tareas de la próxima Asamblea Universitaria será la de darnos un nuevo Estatuto
que, consideramos, entres sus principios debería contemplar: plena ciudadanía
para todos, claustro único docente, elección directa del Rector y los Decanos, representación
igualitaria entre estudiantes y docentes en el cogobierno, presupuesto
participativo, entre otras reformas que ponderen y posibiliten la plena
democracia y autonomía universitaria.
En nuestra casa,
consideramos, el desafío de democratizar las decisiones debería estar
acompañado de la voluntad de consolidarnos como facultad integrando a las
carreras que la forman. Por ello propiciamos una mayor autonomía de los
consejos de carrera y la elección directa de los coordinadores, así como la
puesta en marcha de políticas académicas que propicien el diálogo y la
asociación entre disciplinas afines. Entre las acciones que imaginamos
posibles: reformas curriculares que habiliten a los estudiantes de nuestra
facultad el cursado de materias optativas sobre la totalidad de la oferta
académica, la constitución de nuevos equipos de cátedras en asignaturas afines
de diferentes carreras, la integración en proyectos de investigación y
extensión con docentes, graduados y estudiantes de diferentes carreras y
disciplinas, entre otros propuestas que tendremos que pensar entre todos.
Finalmente, a modo de
declaración de principios, pensamos que debemos continuar ampliando el plantel
de docentes ordinarios con una política académica que, a la vez que garantice
presupuestariamente su realización, propicie la formación y capacitación de
nuestros docentes.
Queremos proponer un
debate amplio, debatir las diferencias políticas sin personalizaciones, incluir
a partir de los consensos, trabajar sobre las diferencias sin ignorarlas ni
minimizarlas.
Por ello convocamos a
toda la comunidad a ese debate y, en esta instancia especialmente, a los
docentes que en un breve plazo debemos conformar por primera vez listas para el
consejo directivo de nuestra facultad.
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